Recorriendote

Recorriendote en las paginas sueltas, en las palabras dichas, en las sonrisas, en el temblor alegre de los dedos acariciando tus  manos tibias. Tu mirada se quedo en el brillo de las cosas, las bellas, en las que escucho, las sencillas y naturales.

No, no me haces falta…

no me faltas…

me quede llena de ti.